Han pasado dos meses desde que Tomás me diera el cursillo de invernal en la Chavida. Desde aquel día, ante la falta de nieve, me ha dado por probar la escalada deportiva y Tomás también me ha ayudado en esto. Nos hemos pasado un fin de semana en Gama practicando lo básico, y según mi profe es suficiente para meterse de segundo en la sur del Urriellu… no me lo puedo creer.
Algo que parecía tan lejano hace 3 semanas de repente está a punto de materializarse. Dormimos en el albergue de Sotres y a las horas en las que la “gente normal” llega a casa despues de una noche de juerga, nosotros nos levantamos y tras un desayuno apresurado nos ponemos en marcha. En esta ocasión nos libramos de la pesada pista hasta pandébano gracias a que Susi nos acerca en su todo-terreno. La pista está casi impracticable para vehículos normales desde que pusieron las zanjas que la cruzan.
Mis compañeros de desventuras están demasiado fuertes para mí, eso lo descubro enseguida, pero es subiendo la Celada donde me desfondan completamente y llego a pie de vía un buen ratillo después de ellos.
Recobro el resuello y entonces realmente me doy cuenta de que estoy a punto de iniciar mi primera escalada alpina, y me llevará nada menos que a la cima del Picu. El día es perfecto, sol pero no calienta en demasía… la compañía inmejorable… tampoco vamos a tener problemas de masificación así que cedemos el turno a una cordada que adelantamos en la Celada ya que nosotros formaremos dos. En la primera irán Modesto y Rafa, en la segunda Tomás, Javi y yo.
La escalada se me hace cortísima. Realmente me olvido de todo excepto de la roca que tengo delante de mis ojos y al alcance de mis manos. Tan sólo en las reuniones abro un poco la perspectiva y entonces me hago alguna pregunta sobre la mecánica que está llevando la escalada… ¿porqué dos cuerdas? ¿que cacharro maneja Javi para asegurar a Tomás? ¿de verdad el primero tiene que llevar esa ferretería colgando del arnés? Tampoco formulo estas preguntas a mis compis, de momento tira pa’rriba, disfruta de tu primera vez… y ya habrá tiempo de preguntar y aprender.
Recuerdo bien el largo de los tubos de órgano, que me hacen disfrutar un montón esa última parte de la escalada. En cambio no me gusta mucho la parte final, ya desencordados. No es complicado pero coño… un resbalón con los gatos y te vas hasta abajo por la directísima.
¡Estamos en la cima! Apretones de manos, risas, fotos, caras de satisfacción, pies doloridos por los gatos… joder hace un día precioso, nos tiramos nuestros buenos tres cuartos de hora disfrutando la recompensa. Yo hasta me eché un pigazín en la cima del Naranjo de Bulnes
Buen día pasamos ¿eh?.
Habra que repetir este año y los que vengan, porque es una escalada de las disfrutonas de verdad, al menos para mi.
Este año con el ritmo que llevas, lo vas a disfrutar si cabe mas que la primera, aunque la primera siempre es especial.
Pero eso de hacerlo de primero, ya le da otro regusto, que de seguro querras sentir tambien.
¡Un abrazo compañero! y a seguir llenando, poco a poco, este espacio, con nuevas cosas interesantes.