Hace un día un poco tristón para estar en Agosto. No he hecho planes así que he dejado que se me pegaran las sábanas y me he levantado tranquilamente, pensando en pasar un domingo de sofá y televisor. Estoy distraído mirando por la ventana, cuando suena el móvil. Es el Maquis.
- ¡Oye! estabamos paseando el gato y se nos ha ocurrido acercarnos hasta Ubiñas a meternos en el Espolón Tabuyo, ¿nos acompañas?
- ¿Hoy? ¿no será un poco tarde ya?
- Que no hombre, es una vía cortita, ya verás…
Y allá vamos, de cabeza pa mi segunda clásica.
De camino echo un vistazo a la guía de Adrados. Mmmm dificil superior… V+… y no digo nada pero la verdad es que me acojono un poquillo, ¿esto no será mucho para mí? Hace 4 días que escalo, leches.
Llegamos a la Mayá Vieya, y en 15 minutos llegamos a pie de vía. Es una vía preciosa, muy aérea, con una gran sensación de patio. Comienza en una pequeña terraza herbosa, donde una placa recuerda a Santiago Tabuyo, compañero de los aperturistas y en cuyo honor se nombra la vía.
El arranque de la vía se hace un poco incómodo, sobre todo para el primero de cordada claro, pero el primer largo (IV+) lo superamos sin problemas: primero Toño, después yo que soy el más novato, y Silvia cerrando la cordada. Este será el orden durante toda la escalada.
Primera reunión equipada, aunque con material ya muy ferruñoso. Llego sin problemas, y Silvia pisándome los talones.
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- “Para el siguiente largo me subís vosotros la mochila, que es de apretar” – Dice Toño. Se mete en el segundo largo y al rato empiezan a oirse perlitas primero, algun grito de triunfo después.
- “REUNIOOON”
Bueno me toca… que me quede como estoy. Me cargo las dos mochilas y me pongo al lío. V+ sostenido todo el largo, en estos momentos es demasiado para mí. Me da la impresión de que necesito horas para terminarlo. Encima la segunda mochila me la he cargado de mala manera con una cinta express y va balanceandose y fastidiandome todo el largo. Me tengo que agarrar a varias expreses, y al final lo consigo, pero no disfruto nada. Una pequeña chimenea y llego a la segunda reunion. Luego llega Silvi, también con cara de venir algo justilla.
Tercer largo en teoría mas asequible, paso de IV en placa y el resto de III, III+ pero el largo anterior me ha dejado un poco tocado de coco, y sigo sin cogerle el gusto. Además se nos ha metido la niebla, y empieza a estar algo fresquillo.
Es en el cuarto y último largo cuando vuelvo a meterme en la escalada, con una dificualtad de IV y un pasito en desplome de V+ que Toño ha superado acerando. Tranquilo con la cuerda por arriba, intento superarlo en libre. Estiro bien el brazo, me cojo a una pequeña regleta… y ¡arriba! Esta pequeña victoria final me quita un poco del mal sabor de boca de los largos anteriores. En la última reunión montada en un cuerno de roca, nos espera Toño, un paseo de II hasta la cima, alguna foto… y a recoger los trastos, hemos ido muy lentos y enseguida empezará a oscurecer. Bajada rápida por la normal de la cara sur y enseguida estamos en el coche.
“Hubiera sido una escalada preciosa, si hubiera venido un poco más sobrado de grado”, pienso en el coche camino de Oviedo. Y me prometo no dejar pasar la próxima oportunidad que tenga para darle la revancha al Espolón Tabuyo.
[...] vía está descrita con mas detalle en mi post del 2007 y en la web del maquis, no voy a repetir los detalles. Ataqué con ánimo el primer largo, que no [...]