Ayer me acerqué de nuevo a La Mesa, esta vez con intención de hacer el Gran Diedro. Mis acompañantes: John y Xuacu.
Salimos de Oviedo hacia las tres y media, bastante tarde para la actividad que vamos a hacer, pero Xuacu tenía compromisos por la mañana en Gijón. Toda la carretera que sube hasta el puerto de la Cubilla está delicada, dado que ahora con el deshielo han caído numerosos bloques de piedra, y aún quedan restos de neveros bloqueando el carril “del monte”. Hacia las 5 y media estamos a pie de vía preparando los trastos.
Me meto de primero en el largo inicial, un tramo de chimenea que Adrados marca como IV. Con la mochila se hace incomodísimo, pero finalmente lo supero y encaro una vira descendente que en el croquis tenía mala pinta pero en realidad no tiene mucho problema.
Hay dos chapas prediluvianas donde montar la primera reunión, con el agujerito tan pequeño que no me entran los mosquetones HMS que tengo así que uso dos simétricos que tienen la sección un pelín mas pequeña.
Ahora le toca a Xuacu que subirá segundo. Se atasca en la chimenea y no consigue superarla. Intentamos darle unos ánimos pero nada, no hay manera, y me pide que le baje. Nunca había escalado en chimenea. Es una pena porque era su primera escalada en clásica y se va a llevar mal sabor de boca.
Decidimos seguir John y yo, Xuacu nos esperará abajo. John supera la chimenea y después de devolverme el material ataco el segundo largo, con un tramito inicial también en chimenea y a continuación un pasito de V bajo el gran bloque atascado en el diedro. Este paso está ¿protegido? por un puente de roca, pero el orificio para pasar el cordino es minúsculo. No llevo cordinos tan finos, así que chapo los tres o cuatro cordininos (calculo que serán del 3) que hay puestos procurando no mirar demasiado para ellos, porque están que se rompen con solo mirarles.
En estos dos primeros largos las cuerdas hacen unas zetas muy malas, así que es aconsejable usar cintas largas. Tras superar el bloque, el croquis de Adrados marca reunión, pero no hay nada equipado y no veo donde montarla, así que sigo todo el siguiente largo, una corta canal de III sin pararme a meter ningún seguro, y hago la reunión un poco colgada sobre un sólido puente de roca.
John me alcanza y tenemos una pequeña recapitulación. Vamos mal de tiempo, tenemos un diálogo de besugos tipo:
- ¿que hacemos?
- No se, ¿tu que opinas?
- No se… lo que tu digas
- ¿y si rapelamos desde este puente de roca? Se hace tarde
- Como quieras, aunque solo queda la mitad ¿seguimos?
- No se…
Tras varios “no se” decidimos seguir pa’lante, que a eso hemos venido. Le ofrezco a John darse un largo de primero, cosa que de paso me vendría muy bien ya que la cabeza yendo de primero todo el rato sufre mas que el brazo. Pero no quiere, hace tiempo que no escala y aun no se ve bien, así que me toca seguir. Tercer largo llevadero, reunión sobre un par de pitones. El cuarto tiene un inicio delicado de V. Por suerte en estos largos finales te encuentras algunos clavos que ayudan un montón.
En el quinto largo me encuentro un fisurero abandonado antes del paso mas delicado, un V- bastante vertical. Parece un rappel improvisado, se ve que alguien llegó hasta aquí, no logró dar este paso y se bajó. Que putada, tan cerca de cima. Bueno, mi primer botín de guerra, y es de un número que no tenía y que me viene genial jejeje. Si el dueño lee esto y me da algun dato para identificarlo, se lo devuelvo encantado
Reunión en puente de roca, enseguida me alcanza John jadeando, y trepadita final hasta la cima justo cuando el sol se empieza a acostar tras Peña Ubiña. La otra vez que estuve en La Mesa también nos tuvimos que bajar al coche a contrareloj, vaya mala costumbre.
Estuvimos lentísimos, en total casi cuatro horas de escalada, contra las dos o tres que indica Adrados en su guía. Queda demostrado que un paso de V en montaña no tiene nada que ver con un paso de V en deportiva.
Bajamos de La Mesa entre la niebla hasta el coche, donde nos espera el bueno de Xuacu, animoso para llevar 4 horas esperando por las dos cabras.
Al final, una buena jornada de escalada, en buena compañía y en un entorno precioso.



Si, una buena jornada. Gracias Jorge para escalar el primero. Gracias a Xuacu también para cunducir y esperar.