Hace algo más de un año acompañé a el Maquis y Silvia de segundo en esta vía. Entonces me pareció difícil, pero tan guapa que estaba seguro de que la repetiría en cuanto tuviera la solvencia necesaria para hacerla de primero. Los planes iniciales eran tirar hasta el tercer castillín para intentar la de los mierenses, pero en el parking de Tuiza Sete se dió cuenta de que se había olvidado las botas en casa, así que hay que plantearse algo con menos aproximación.
No hace falta pensarlo mucho, durante toda la subida habíamos ido mirando a la desafiante Mesa con el rabillo del ojo. ¿Vamos? ¡Vamos!
La vía está descrita con mas detalle en mi post del 2007 y en la web del maquis, no voy a repetir los detalles.
Ataqué con ánimo el primer largo, que no me presentó mayor dificultad, y en cuanto Sete alcanzó la reunión me dispuse a darle al segundo. Ya en el inicio del largo, el fuerte paso de V+ me obliga a acerar en un buril por miedo a una caída de factor elevado. Despues de este paso, tomo una pequeña regleta en la placa y encaro los canalizos que después se transforman en una chimenea estrecha. El largo es de dificultad sostenida, no baja del V grado en ningún momento, pero por suerte está cosido con clavos. En los últimos me toca acerar de nuevo, pues las fuerzas ya no me dan para más. Llego a la reunión machacao, pero contento, y doy la vez a Sete.
Sete tiene un resbalón en la parte final de la chimenea y se queda colgando de las cuerdas sin consecuencias, al poco llega a la reunión, jadeando pero también con cara de satisfacción. Le ofrezco darse el tercer largo, que es cortito y fácil, III+. Se lo piensa un instante y se anima, ¡Bien!
Tras unos cortos minutos me grita “Jorgeeee” y antes de que lo diga ya se lo que quiere. El tercer largo le supo a poco y me pregunta si puede continuar hasta la cuarta reunión. “Pues claro, si vas bien, pa’rriba” le digo. En este largo el pasete de IV ya le cuesta un par de forcejeos, pero al final se lo saca. Monta reunión en un pequeño gendarme y me da paso. Yo subo los dos largos disfrutando de la seguridad que da tener la cuerda por arriba.
Quinto largo, esto se está acabando, pero la sorpresa final está en el desplomillo de V+, que la vez anterior no me había costado nada, pero esta vez se me atraganta. Las fuerzas ya me fallan y la caída no me gusta mucho a pesar de estar protegida con un spit, así que me escaqueo del pasete por una canalilla que veo más a la derecha. Reunión en gendarme unos metros mas arriba. Sete se pasa el desplome como dios manda, y ya desde la quinta reunión una pasete de III y trepadina de II a cima, en este tramo no nos hizo falta ningún seguro.
Una jornada fantástica, conseguimos una vía que a los dos nos suponía un reto y creo que los dos lo disfrutamos. A pesar de que era la primera vez que escalamos juntos nos hemos compenetrado perfectamente.