Toca estrenarse de primero en una actividad invernal con cuerda. La vía elegida, la más accesible en el espolón Oeste de Peña Ubiña: Elixir de la Suerte. Mi compañero de aventura: Sete, que también se va iniciando en invernales algo mas técnicas.
Según la guía que tengo, en condiciones óptimas la vía en sí se puede realizar en dos horas, sumandole dos horas y media de aproximación y luego el descenso por la normal. Sabemos que los tiempos engordarán al tener poca experiencia con la cuerda y los seguros de nieve, y no estar ésta muy transformada, así que toca madrugar por lo que pueda pasar.

Salimos de Torrebarrio aún de noche, y mientras la luna llena se va ocultando nosotros vamos ganando altura hacia el espolón. En unas tres horas estamos a pie de vía, así que al menos en la aproximación no nos hemos retrasado demasiado.
Durante ultima parte de la subida, mas bien nieve blanda casi todo el rato. A pesar de haber dormido sólo un par de horas, me encuentro bastante bien físicamente.
Mas abajo vemos un grupo de tres que progresan hacia la Horcada del Fontán. Toda esa zona de los Castillines, el Siete, Crestón del Pasu Malu y Fontanes está cargadísima y con una pinta bastante amenazadora. Un buen rato después ellos deben pensar lo mismo, pues se dan la vuelta.
Y llegamos a pie de vía, donde llega el momento de sacar el material de las mochilas. Tomo una foto de la vía y me guardo la cámara en la mochila, de donde no volverá a salir hasta la cima. No es una cámara muy manejable en este tipo de actividades, la verdad.
“Elixir” tiene una pinta fantástica, y ataco con ganas el primer largo. En los metros iniciales puedo practicar piolet-tracción en una nieve aceptable, y antes de darme cuenta ya está Sete avisándome de que queda poca cuerda. Inmediatamente veo la primera reunión (y la única que encontré): un par de clavos y un cordino desde donde aseguro a Sete que resuelve este largo sin problema.
Avanzo un par de largos más encontrandome nieve blanda en algunos tramos, dura en otros, con lo que puedo practicar con las estacas y las anclas. A partir del tercer largo bajamos sensiblemente el ritmo, aunque yo procuro parar cada vez menos a colocar seguros. Encuentro algun bloque que lacear para alguna reunión, las demás sobre anclas bien enterradas. Llevo un par de tornillos de hielo, pero no encontraré suficiente como para emplazarlos.
Detrás de nosotros oigo voces de otra cordada que nos sigue. También vienen bastante lentos. Luego Sete me cuenta que hablan de bajarse por miedo a que se haga de noche en la vía. A estas alturas yo ya tengo claro que se nos hará de noche, pero bajar esta vía que hace travesía todo el rato se me antoja peor que salir por arriba de noche y bajar por la normal, así que nosotros seguimos.
En la segunda mitad de la vía encontramos unas terrazas de nieve bastante inclinadas, que a Sete se le atragantan bastante. Pero bueno, despacito y buena letra y con esfuerzo llegamos a la rampa final, donde guardamos la cuerda y progresamos unos 100 – 120 metros enterrandonos hasta la cadera.
Justo anochece mientras espero en lo alto de la cresta a Sete, que llega minutos después. Bastantes grados bajo cero nos apresuran mientras recojemos toda la ferretería. Me quito los guantes medio minuto para desenvolver un bocadillo y se congelan inmediatamente. Menos mal que el profe Tomás me tiene bien enseñao, y llevo los de repuesto en la mochila.
Ponemos los frontales, que casi no hacen falta con la preciosa luna llena que hace, y pa’bajo como reguiletes. En Torrebarrio encontramos varios guardias civiles de montaña, alguien ha llamado pidiendo socorro y están esperando a ver si alguno de los frontales que se ven llegando a Torrebarrio son los que les habían llamado. Parece que han tenido un día movidito.
Diez bajo cero en Torrebarrio, recogemos todo y no paramos ni a decir adiós. Una paliza de jornada… pero una paliza de las que se recuerdan. Al día siguiente yo ya tengo ganas de repetir




…a Sete se le atragantan bastante (las terrazas). Qué benévolo, rifle. Lo suyo habría sido poner “donde Sete las pasó putísimas y casi me congelo esperándolo”, que yo no hubiera tenido cojones a negarlo.
Buena buena, la actividad. Y al día siguiente no, pero de miércoles o jueves sí que tenía ganas ya de volver…
¡¡¡Enhorabuena Compis!!!
Me alegro de que al final os sacaseis la espina con esa vía despues de aquella entrada por error con retirada incluida.
Una pena que no hayais encontrado mejores condiciones de nieve. Pero aún así veo que lo habeis disfrutado y eso es lo que cuenta.
¡Animo Sete!,no desanimes que ya verás que poco a poco a base de horas de rodaje, vas adquiriendo la confianza en ti mismo necesaria para afrontar con seguridad pendientes inimaginables para ti ahora mismo.
Me consta que estas en buenas manos con el amigo Georg.
Venga compis, a seguir engrosando este espacio con actividades tan interesantes.
Un saludo para ambos.