Este finde estamos un poco vagos, asà que nos buscamos una vÃa con poquita aproximación. El Picu Torres, en el puerto de San Isidro, nos ofrece justo lo que buscamos: poca caminata y una vÃa algo técnica en su cara Norte que nos permita darle un poco a las cuerdas.
Dejamos el coche en el parking de La Raya ya amaneciendo, y echamos a caminar en dirección al Torres. Enseguida tenemos que parar a poner los pinchos pues la nieve está bastante dura. Poco a poco nos vamos acercando al Torres por su cara mas estética.
Vamos ganando altura y enseguida alcanzamos la arista Este. Allà nos encontramos con una cordada de tres que nos precedÃa y que se estaban poniendo los arneses. Comentamos con ellos las distintas vÃas de la cara Norte, ellos van a intentar la Norte Directa. Comemos un bocata y nos dirigimos al comienzo de la vÃa haciendo el flanqueo de la cara norte procurando perder lo mÃnimo de altura posible.
Nos distraemos un poco y nos pasamos el comienzo de la vÃa, llegando casi hasta donde está la otra cordada haciendo la Directa, asà que tenemos que retroceder un poco. Ya con la cuerda subimos un corto embudo y nos encontramos la dificultad de la vÃa: un pequeño resalte de roca que hay que ascender haciendo travesÃa hacia la derecha. Por suerte está tapizado con una fina capa de hielo que nos proporciona unos metros de disfrutona escalada. Aún tengo cuerda de sobra, pero como no se lo que hay mas arriba y estoy en buen sitio, hago una reunión muy simple con solamente un empotrador en una grieta en la roca.
Mi compañero me alcanza enseguida y me preparo para el siguiente largo. Unos pocos metros más de hielo y enseguida llego a la gran rampa de nieve con una inclinación constante de 50-60º. La nieve está perfecta para los crampones y una autodetención en teorÃa serÃa fácil de realizar con éxito, pero la caida brutal que tiene esta cara norte acojona un poquillo asà que seguiremos con la cuerda.  Termino el largo y monto una preciosa reunión con una estaca y un piolet ambos clavados a cañón. ¡La casa por la ventana! hasta tallo una repisa suficientemente ancha para sentarme, dejar la mochila, y que Sete tenga sitio para estar cómodo cuando llegue.
Solo un largo más hasta la arista Este, que transcurre por la misma pala sin dificultad. No se me ocurre en ese momento, y él tampoco me dice nada hasta que no estamos arriba, pero ese hubiera sido un largo perfecto  para que Sete se lo diera de primero.  Una lástima… Sete coño la próxima vez ¡no te cortes en decirmelo!
Ya en la arista recogemos la cuerda y salimos a cima. Encontramos a tres montañeros que han subido por la normal y ya se iban asà que nos queda la cima para nosotros solos. Comemos tranquilamente disfrutando de las vistas, hace un dÃa estupendo.
Al rato llegan dos gallos que han subido en playeros, camiseta manga corta y un bastón de esquà cada uno. Bueno uno al menos lleva polainas. Con lo que no cuentan los campeones es con que bajar es mas jodido que subir… Les prestamos un piolet a cada uno, aunque dudo que supieran ni para que sirven, y les acompañamos durante la parte mas complicada de la bajada.  En la canal Este nieve blandÃsima, nos enterramos hasta los muslos asà que la bajada es bastante mas gocha que la subida. Me alegro cuando nos separamos de los dos valientes, porque me estaba oliendo accidente, aunque con esta nieve muy lejos no hubieran llegao la verdad…
Sin novedad hasta el coche, una cervezona en el bar de la raya y vuelta a la civilización a descansar el resto de la tarde. En unos dÃas croquis en PDF, junto con el del Espigüete ¡prometido! Lo prometido es deuda, aquà está el croquis en pdf





