De nuevo en el Picu, esta vez mis compañeros de cuerda serán Tomás, Rafa y Emilia. Nuestro objetivo: la primera lÃnea abierta en el Naranjo de Bulnes, “El Picu”. Abierta el 5 de Agosto de 1904, es la vÃa con la que nace el alpinismo en nuestro paÃs, y sus padres son un humilde pastor de CaÃn, Gregorio Pérez “el Cainejo”, y Pedro José Pidal, Marqués de Villaviciosa.
Nuestra idea inicial es vivaquear en la Vega de Urriellu el viernes y madrugar el sábado para intentar hacer ésta y la Directa de los MartÃnez en el mismo dÃa, pero desde el refugio nos llega noticia de que la noche se presenta desapacible, con niebla y aguanieve, asà que decidimos dormir en Sotres, y madrugar para hacer la Norte, dejando la Sur para otra ocasión.
Nos metemos en la vÃa hacia las 11 de la mañana, los primeros largos los hará de primero nuestro mentor, Tomás. Nos llevará de segundos a Rafa y a mà mismo, y con una tercera cuerda “subiremos” a Emilia, y lo pongo entre comillas porque se dió sobrada maña para subir por si misma, aun teniendo pocas horas de vuelo en esto de la escalada.
El primer largo nos lleva hasta los aledaños de la llambrialina, un primer largo sencillo, perfecto para ir calentando, coger soltura en la roca e ir disipando los nervios precedentes a la escalada.
En el segundo largo encontramos la famosa Llambrialina, que por las fotos que habÃa visto esperaba fuera mas difÃcil que lo que en realidad es. La caÃda por ella tiene “patio”, pero la roca agarra como lija y pasandola por la parte superior se encuentran agarres en la pared, por lo que no es un obstáculo de adherencia pura y dura.
Una vez superada, hay que seguir ganando altura un poco en travesÃa hasta la segunda reunión. Estos dos primeros largos se protegen bien con fisureros/empotradores. Cuando los cuatro llegamos a la reunión, nos desencordamos y hacemos un tramo caminando  hasta el hombro noroeste. Allà Tomás monta reunión en lÃnea con la propia cuerda sobre dos clavos, en un pliegue muy caracterÃstico. Importante no desperdiciar ni un palmo de cuerda aquÃ, pues salen casi casi 60 metros hasta la siguiente reunión.
En este tercer largo la niebla meona ya empieza a incordiarnos más de la cuenta, por una vez fui previsor y me subà el goretex, mis compis no tuvieron mas remedio que aguantar la humedad.  Todo él, asà como los siguientes,  se encuentra bien clavado, ya que las oportunidades de colocar seguros flotantes son mas escasas.
En el cuarto largo me llega la hora, el profe me cede el testigo en cabeza de la cordada. En el nos introducimos en la gran chimenea de la cara Norte que nos conducirá a cima… no sin antes enfrentarnos a las dos “panzas de burra”, como las describieron los pioneros hace más de 100 años.
El largo se me pasa rápido, la quinta reunión se monta en una espaciosa y cómoda terraza. Me alcanzan Tomás y Rafa, mientras uno asegura a Emilia, el otro me asegura a mà para el siguiente largo, que es la mecánica que hemos seguido durante toda la jornada.
La primera panza de burra sà que consigue sacarme los primeros gruñidos del dÃa, los tÃpicos “quien cojones me mandará a mÔ, y cositas por el estilo. Pero finalmente sale, y la tensión deja paso a la satisfacción mientras alcanzo la siguiente parada. A estas alturas ya estamos asombrados con la bravura del Cainejo y de Pidal, que se enfrentaron a lo desconocido descalzo uno y con alpargatas el otro, con una cuerda de cáñamo y la práctica certeza de que en caso de caer uno, el otro le seguirÃa, al carecer de seguros intermedios.
En el siguiente largo la segunda panza si que me hace emplearme a fondo, a medida que gano altura hacia ella se va poniendo más vertical, y en el momento clave el ligero desplome y la falta de pies y manos cómodos se suman en un paso polculero tÃpico de montaña.  Empiezo a cansarme buscando agarres y con el apuro ni veo un clavo a mi derecha, pongo un empotrador que sé que se va a salir, se sale, lo vuelvo a poner, hago posturitas con los pieses, me arrastro un poco sobre mi hombro izquierdo y la supero mientras siento el empotrador que se vuelve a salir… ¡conseguido!
Resoplo aliviado mientras monto reunión, las cuerdas me rozan bastante aquà al recuperar a los segundos, ya que no tuve la precaución de alargar una de las cintas que puse en un clavo más abajo. A joderse y a hacer riñones tirando de la cuerda, al menos la reunión es cómoda.
Como Rafa se anima a darse el último largo de primero, nos arrejuntamos todos en ésta reunión. Emilia llega la última, no pierde la sonrisa aunque confiesa haber pasado algo de miedo a ratos. No podemos dejar de felicitarla porque se está comportando como una campeona en su primera visita al Picu, y por la Norte nada menos. Además nos ha ido haciendo de reportera, casi todas las fotos son suyas.
Rafa nos guÃa en el último largo, y creo que se queda con ganas de más, pero ya no es posible, para la próxima, Rafa..
Trepadita final, nosotros la hicimos sin cuerdas aunque los que acusen más el vértigo pueden asegurarla, hay algún que otro clavo perdido en estos metros finales.
Abrazos y risas en la cima, y pocas vistas por la niebla, pero a ratos alcanzamos a ver algo del paisaje desde lo alto del Urriellu. Nos sacamos la foto de cima y disfrutamos de la cima un ratito más, después nos bajamos por los saturados rápeles de la sur.  La ascensión nos llevó unas 5 horas, y otra hora larga para bajar, que siendo cordada de 4 no está nada mal.
Otra gran jornada de montaña, hay gente con la que siempre es un placer escalar… alegres compañeros Rafa y Emilia, a lo que sumamos la experiencia de Tomás, con quien se tiene oportunidad de aprender algo nuevo en cada salida, sin excepcion. ¡Gracias compis!
Aquà está el croquis de la pidal-cainejo en pdf, y también están todas las fotos en el picassa de Tomás.









Véseos felices na cima, sà señor. Qué escalada más guapa.
jorge… vaya caballero que tas fecho que no-y cedes el gore a la chavala… tan malenseñandote por ese barrio tuyo
)
Anda perro… si la moza llega a salir de rojo, me tachas de machista, como si no nos conocieramos ya