Hace casi un año el Sete y yo nos vinimos a Ubiñas para intentar la vÃa de los Mierenses al tercer CastillÃn. Hubo un pequeño contratiempo… “logÃstico” y en el último momento nos cambiamos al espolón Tabuyo en la Mesa.  En esta ocasión no hubo olvidos y pudimos disfrutar de una completa jornada de montaña, algo de pateo, cumbre en el Siete, y luego un par de largos de cuerda para plantarnos en la cumbre del tercer CastillÃn.
Echamos a caminar desde Tuiza entre nieblas mañaneras, pero los claros que se abrÃan a ratos barruntaban un estupendo mar de nubes en cuanto hubiéramos ganado algo de altura. Yo me encuentro bien, con ganas de hacer trabajar la maquinaria, asà que pongo un buen paso y en media hora escasa estamos en el refugio. A ésta altura aún tenemos niebla, pero se nota que estamos alcanzando la parte superior de las nubes. Sete para a cargar la cantimplora y… coño la fuente está seca… que raro.. si ésta fuente siempre tiene agua. Bueno el refugiero le dice a Sete que la fuente de arriba tiene agua, asà que seguimos pa’rriba.
Atacamos el valle de Covarrubia por su margen derecha, mas cómoda para la subida. Enseguida podemos disfrutar del mar de nubes. Sete intenta conseguir agua en la fuente, pero tiene un hilito de nada… bueno…  tendremos que apañarnos con la que llevo yo.
Enseguida estamos bajo los Castillines, aunque antes de escalar la de los mierenses yo quiero subir el Siete, para echar un vistazo a la vÃa y tacharme esta cumbre que aún no conozco. Sete va delante y coge una de las canales de la derecha, pero yo tiro por junto a la pared de los castillines, que es el camino que conozco. Cuando gano altura por la arista del Siete miro abajo y veo al Sete que se ha retrasao en un pequeño embarque y me grita que me espera a la sombra del CastillÃn, el ya subió al Siete varias veces.
Hago cima, un par de fotos rápidas y me bajo, que el sol ya casca bastante y la sombrita se va a agradecer bastante. Ya a pie de vÃa consulto el reloj, 3 horas desde Tuiza.
Comemos un bocado y nos ponemos manos a la obra. Yo me encargaré del primer largo, la pared se ve realmente vertical, pero está cosida con 3 chapas y dos clavos, asà que el factor psicológico queda eliminado. Este largo originalmente está graduado como V. En reseñas posteriores lo he visto como V+ e incluso como 6a. Personalmente, a pesar de que tuve que reposar en una chapa al primer intento, lo dejarÃa en el V original. Es cierto que es un poco “raro” pero en cuanto le pillas el truco, no es tan difÃcil.
La tirada es corta, andará por… ¿15 metros? y enseguida monto reunión bajo un gran techo, sobre un clavo que refuerzo con un friend pequeño.
A Sete le toca el segundo largo, que comienza hacia la izquierda por una bavaresa con una pinta amenazadora, aunque puestos en faena no es tan fiera.  Sete protege este paso con un Friend grandecito, dobla la esquina y le pierdo de vista. Voy dandole cuerda hasta que me grita que tiene dudas, tiene miedo de haberse perdido. Consulto el croquis que me olvidé darle cuando salió de la reunión, y a gritos le describo como es la vÃa. Al final deducimos que no se ha salido, pero aun asà hace reunión en una pequeña llambria aprovechando un clavo que refuerza con un friend mediano.
Desmonto la primera reunión y le sigo, quitando el paso inicial en bavaresa, el largo no tiene mayor dificultad.
Me toca el tercer largo, que realmente desde la llambria podrÃamos hacer incluso desencordados, es III- al principio y después II hasta la cima. En cuanto subo un poquito me encuentro la reunión que deberÃa haber hecho Sete, pongo ahà una cinta y ya sigo hasta cima sin meter ningún otro seguro. Laceo un gendarme en la cima para anclarme a él y aseguro a Sete con la cuerda por la espalda.
Bajamos un poquito hasta la instalación de rápel que vimos en el último largo, que sigue la vÃa de la chimenea por la vertiente de Torrebarrio. Los primeros metros del rápel no son lo mas cómodo del mundo y el Sete se echa unas risillas a costa mÃa, la próxima vez abres tu los rápeles, lechón.
Durante la bajada me fijo que ésta vÃa tiene muy buena pinta, que lástima que ya no nos quede una gota de agua, porque con lo corta que se me hizo la de los mierenses, me apetecerÃa hacer también ésta otra. Nos lo pensamos un instante pero hay mucha sed, hace un rato ya que estamos soñando con una cerveza en el refugio, asà que recogemos los cachivaches y nos bajamos, queda pendiente para otra ocasión.
Una escalada corta, pero bonita, con el aliciente de alcanzar una cima que no se puede subir más que escalando, y algo de caminata como aperitivo, fantástica jornada.





¿lechón? vaya confianzas… o_O
Gran jornada, sà señor.
Un año escalando juntos que sábeme a poco, melandro. Modo sentimental off
¿Te sabe a poco? Eso va ser que nos metimos en pocos marrones, ya verás cuando compre los estribos…