Mucho tiempo sin actualizar, pero es que pocas actividades hice ultimamente, aparte de la habitual escalada deportiva y un par de fines de semana haciendo cascadas de hielo en Tarna con Toño y Silvia (a ver si me animo a poner algun croquis). Para cerrar mis vacaciones y ya que las previsiones por todo el norte son muy malas, la Cordá Pinullán organiza una escapada al Circo de Gredos. Objetivo principal: el Almanzor por su Norte Clásica.
Nos ponemos en ruta el jueves y esa noche dormimos en las cercanías de la Plataforma. El viernes tempranito, aunque sin pasarse, atacamos con decisión la subida hacia el circo. Ya en los primeros momentos del día se presagian muy buenas condiciones, hace un frío del carajo y en la misma plataforma se ven hielo y carámbanos por todas partes. Con esfuerzo vamos ascendiendo por la ruta de aproximación, ya que las mochilas “de porteo” van bastante cargadas. En un par de horas estamos contemplando el circo, que está precioso y con gran cantidad de nieve.
Dejamos el exceso de equipaje en el refugio Elola y nos preparamos un té para entrar un poco en calor y mientras tanto preguntar a los locales por las condiciones del corredor y las dificultades de las cascadas.� Nos confirman más o menos lo que ya sabemos y para aprovechar un poco lo que queda del día nos ponemos los trastos y subimos al sector de cascadas más alejado del refugio a probar “La Araña” una larga y sostenida cascada WI3.
Me hago de primero el largo inicial, 50 metros con pocos descansos, y subo con la mosca detrás de la oreja porque me cuesta encontrar la reunión y veo que se me va acabando la cuerda. Al final encuentro un cordino blanco en un puente de roca, y desde ahí aseguro a Sete, que llega con la lengua fuera un rato después.
Ninguno de los dos está con fuerzas para tirar de primero el segundo largo, así que decidimos bajar al refu a descansar, que al día siguiente tenemos trabajo en el Almanzor. Pero me quedo con las localizaciones de las demás cascadas, que tienen una pinta increíble. Vaya donde vaya siempre me quedan deberes pendientes pa otras ocasiones….
La decisión de bajar resulta ser correcta ya que enseguida sube una niebla que nos hubiera incordiado bastante para los dos largos que quedaban. Descansamos en el refu y charlamos con tres montañeros con los que ya habíamos compartido refugio en la plataforma. Uno de ellos nos enseña varias herramientas que fabrica él mismo, piolets, crampones, tornillos… la verdad es que están logradas de apariencia, pero no se yo si pasarían un test de fatiga… el tipo es un manitas, pero yo no les confiaría mi vida a esos tornillos… por siaca…
El sábado toca el plato fuerte, sete sube la mochila de ataque y yo las dos cuerdas. La parte inferior es un terreno precioso, buscamos el camino entre multitud de� redondeados cuetos cubiertos totalmente de nieve, pozas y cascaditas semiheladas, y tenemos que cruzar el torrente que baja hacia la Laguna Grande por un puente de hielo.
Luego la parte intermedia, común con la subida normal hacia la Portilla del Crampón, se hace mas pesada y aburrida. Pero en cuanto pasamos bajo el Diedro Esteras y tomamos el vertiginoso flanqueo hacia la cara Norte desaparece el aburrimiento y no puedo evitar que en algún tramito se me pongan los pelos de punta al mirar el pedazo de tobogán que llevo en el costado del valle…. aquí solo hay una hostia, así que aunque no es necesaria la cuerda, hay que llevar los 5 sentidos en cada paso, un descuido y hacemos la directísima del Elola.
Esperamos un ratito a pie de vía, hay una cordada por delante nuestro. Toca esperar sin hacer nada bajo el “bicho”, es el momento de la mariposilla en el estómago. Pero los pequeños nervios desaparecen en cuanto te ocupas en algo, monto una reunión con un empotrador mediano en una fisura justo bajo un corto resalte de un par de metros o tres, que es la primera dificultad de la vía. Una vez encordados y distribuído el material en el arnés ataco el primer largo. El resalte es fácil y se asegura perfectamente con un par de tornillos. Luego asciendo el resto del largo por una rampa de nieve en la que no necesito ningún seguro, y llego bajo la mayor dificultad de la via, una cascada de unos 8 o 10 metros a unos 75-80º. Según me aproximo a ella empiezo a pisar algo de hielo y coloco un tornillo como precaución, aunque está fácil de progresar por aquí.
Miro y remiro y no veo los clavos que me han dicho que forman la reunión. Cuando ya estoy decidido a haer una de tornillos, encuentro un clavo solitario en la pared de la derecha, y según estoy poniendole un mosquetón encuentro el otro bastante separado a su izquierda. Así que monto la sólida reunión y le doy paso a Sete Steck, que enseguida me alcanza.
También voy a entrar en el segundo largo de primero. La cascada se ve más amenazante desde abajo, pero desde la reunión se muestra bastante escalonada y fácil de resolver yendo un poco de derecha a izquierda. Está perfecta de condiciones y disfruto como un perro, pa que lo voy a negar.
Hasta me permito posar para la cámara
Tras la cascada, un larga rampa de nieve, a mitad del largo pongo una innecesaria estaca que luego echaré en falta para montar reunión en mitad de la rampa. La otra estaca va en la mochila de Sete, así que pongo un piolet-estaca que queda lo bastante sólido como para detener a Sete en caso de que tenga alguna dificultad en la cascada. Aseguro con el cesto desde la cintura con un reenvío al piolet y procuro colocarme lo más en la vertical posible para evitar el riesgo de extraer el piolo por arriba.
Sete negocia la cascada sin novedad y al llegar a la reunión me dice que si seguimos desencordados. Como no recuerdo si quedaba alguna hostilidad en el último largo me da canguelo, así que hago otra tirada hasta los pedazo de bloques de granito en la antecima, donde me ato a un puente de roca y aseguro al compañero con la cuerda por la espalda.
Para llegar a la exigua cima hay que marcarse una trepadilla sin asegurar en la que algunos perdemos la poca dignidad que tenemos, menos mal que no me ve nadie..
Pero por fin, consigo encaramarme en la cima del Almanzor.
Setín… ¿cuando nos hacemos con una bandera de Peñaullán? Una foto de cima sin bandera no ye ná…
Mucho aire y frío en la cima así que no esperamos por nada, un rápel a la vertiente sur donde nos encontramos una cordada que sube por la normal. Aprovechamos la cuerda fija que han puesto en el flanqueo hasta la Portilla del Crampón y ahí hacemos otro rápel para bajar seguros la parte mas empinada de la ruta normal. Y ya, al refu a rehacer las mochilísimas y a dormir abajo.
Un gran fin de semana, sólo el corredor realmente ya merece la pena el viaje, y aunque sólo pudimos hacer una, las cascadas de la zona tienen una pinta buenísima, así que habrá que volver…
Cuando saque tiempo, croquis en PDF aquí tan el croquis de la Norte clásica al Almanzor













Se sepa:
que bajámonos después del primer largo de la araña porque yo diba jodidísimo.
que escalar con este tío da una seguridá que ye un lujo.
que bajar con él el huerna ya no tanto.
(lo de la bandera tá fecho, raitán)